3 pueblos medievales que visitar en el sur de Francia

Volvemos a ponernos al volante, esta vez ponemos dirección a pueblos medievales en el sur de Francia. Donde pequeños pueblecitos se reparten por el paisaje dibujando un espacio rural donde disfrutar de unas vacaciones alejándonos del estrés y el ruido de la metrópolis.

En este post hablaremos sobre diferentes pueblecitos que nos volverán a una época donde todo era más tranquilo. El ritmo de vida era más relajado y no íbamos tan pendiente de los relojes. Si necesitas unas vacaciones, pero no sabes donde ir, en este post está tu solución.

 

Castelnou

El primer pueblo del que vamos a hablar es Castelnou, un pequeño pueblo medieval datado del siglo X.

Solo llegar, os quedareis impresionados con el castillo del señor feudal de la villa construido en año 990. El castillo fue asaltado por Jaime II

de Mallorca, que consiguió conquistarlos el año 1276. Aunque poco duró su conquista, ya que en 1293 fue reconquistado por Jasper V de Castellnou.

Lo que distingue esta pequeña villa francesa és la conservación de toda la arquitectura medieval. Entrar en Castelnou es perderse en el sigro X, caminar entre calles empedradas, donde la naturaleza se ha abierto paso entre las calles pintando de verde las calles de la villa. Podras perderte por las calles y callejuelas que esconde la villa, te sentiras como un verdadero caballero medieval.

En la villa podemos contrar la iglesia de Santa María de Mercadal, un encantador edificio románico del siglo XII. En el siglo XVIII se añadieron ciertos elementos como la sacritía y el campanario. La iglesia debe su nombre al mercado que alguna vez estuvo a su lado. Podremos ver diferentes pinturas románicas y diferente mobiliario barroco.

En una de las colinas de la villa, podemos encontrar el antiguo sistema de defensa de la aldea, la torra de Castelnou, una pequeña torre que descansa al mismo nivel que muchas otras torres del Rosellón.

Y finalmente en un tranquilo paseo, podrá aprecias diferentes mansiones y callejones de la época igual que vestigios de las antiguas murallas. Sin duda un pueblecito que merece la pena visitar.

 

Carcassonne

Uno de los destinos más conocidos y visitados del sur de Francia es el pequeño pueblo de Carcassone, cada año lo visitan más de cinco millones de personas. Y como deduciréis, es un lugar extraordinario. Nada más llegar, veremos la amurallada ciudad que se extiende entre altas murallas torres y fortificaciones que te trasladarán al corazón de la edad media.

Una ciudad calificada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y sin duda un lugar que no te puedes perder en esta ruta.

Para entrar cruzaremos el puente levadizo y pasaremos entre dos series de murallas para llegar al pueblecito, veremos los estrechos callejones que rodean la ciudad, caminando por patios y casas medievales cuidadosamente restauradas, desde allí llegamos a la Porte Narbonnaise, la entrada principal de la ciudad. Carcasone es la ciudad medieval más grande del sur de Francia, dando la impresión de que el pequeño pueblo no ha cambiado en más de 500 años.

En el casco antiguo hay más de 50 torres y dos quilómetros de murallas que rodean esta fortificación única. Caminando por las diferentes almenas podremos ver diferentes vistas de la ciudad y de las llanuras llanas del Languedoc.

Situado en el centro de la villa, nos encontramos con el castillo condal de Carcassone, actualmente transformado en una oficina de información. Se pueden reservar visitas guiadas, y también un extenso museo de objetos encontrados a lo largo de los años.

El castillo se construyó en el S.XII por la familia Trencavels. los Trencavels eran los gobernantes de la fortificación durante siglos y partidarios de los cátaros. Desafortunadamente entraron en conflicto con Simón de Montfort y los templarios.

 

Conllonges la rouge

Otro pueblecito medieval digno de visitar en el sur de Francia, es Collonges-la-rouge. Un antiguo feudo de los condes de Turena, ubicado a pocos quilómetros al sur de Brive-la-gailarde, en medio de un frondoso y apacible campo de castaños y nogales. Uno de los datos más conocidos de la villa, es que toda la arquitectura está construida con arcilla roja.

Flamantes callejuelas rodeadas de fachadas. El paseo por el pueblo supone volver a la época. Podemos ver la notable iglesia de San Pedro, con su espéndido tímpano del siglo XII. Un campanario románico con gabletes, y preciosas residencias de los siglos XV y XVI. El castillo de Vassinhac. Una estructura pintoresca i fácilmente reconocible por sus ventanas con parteluces.

El pueblo, considerado uno de los mas bonitos de Francia, ofrece una visita a la capilla de los Penitentes. Una capilla de comienzos del siglo XV, y la pintoresca casa de la Sirena, que alberga un pequeño museo.

 

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